Consagraciòn a Mater
CONSAGRACION A MATER
Oh María, Madre mía amabilísima! Yo, hija tuya, me ofrezco hoy a Ti y te consagro para siempre todo lo que me resta de vida. Mi cuerpo con todas sus miserias, mi alma con todas sus flaquezas, mi corazón con todos sus afectos y deseos; todas mis oraciones, trabajos, amores, sufrimientos y combates, en especial mi muerte con todo lo que la acompañe, mis últimos dolores y mi última agonía.
Y todo ésto, Madre mía, lo uno para siempre a tu amor, a tus lágrimas y a tus sufrimientos…
Madre mía dulcísima. Acuérdate de esta hija tuya y de la consagración que de sí misma te hace. Y si yo, vencida por el desaliento y la tristeza, por la perturbación o el desvarío, llegara alguna vez a alejarme de Tí… Oh! entonces, Madre mía, te pido y te suplico instantáneamente por el amor que tienes a Jesús, por sus llagas y por su sangre, que me protejas como a hija tuya, y no me abandones hasta que esté contigo en la gloria. Así sea.